Empieza sentándote en una posición en la que tu espalda esté derecha. Mantén los ojos abiertos y la mirada al frente. Si los cierras no necesariamente vas a meditar mejor, pero sí es probable que te entre sueño o te duermas. Meditar no significa quedarse amodorrado sino que requiere estar alerta. Un pequeño truco para no adormilarte: mantén la punta de tu lengua en contacto con tu paladar. Si empiezas a sentir somnolencia tu lengua caerá y te sacará de ese estado. El siguiente paso consiste en centrar tu atención en un objeto concreto. Puede ser un objeto del exterior, como una pequeña pelota que sitúes frente a ti, una vela, una figura, un anillo, etc. Procura que sea un objeto sencillo, o bien céntrate en un solo aspecto de un objeto más complejo, como el color de los ojos de una figura. Tu objetivo será mantener tu mente centrada en ese objeto de manera continuada. O bien puede ser algo interno, como tu propia respiración. Centrarse en la respiración resul...
La persona como un Todo