viernes, 30 de agosto de 2013

¿VERDURAS FRESCAS, CONGELADAS O DE BOTE?



Comer verduras es bueno para la salud por muchas razones, y sobre todo, debido a los antioxidantes, que son unas sustancias que producen para protegerse de las moléculas agresivas del entorno, los radicales libres.
Al comer verduras nos estamos beneficiando del efecto protector de los antioxidantes contra los radicales libres producidos por nuestro propio cuerpo o procedentes del entorno (contaminación, humo de cigarrillos, toxinas de los alimentos…).

Un exceso de radicales libres en el cuerpo o una falta de antioxidantes naturales favorece la destrucción celular y, por tanto, el envejecimiento y la aparición de enfermedades.
Los radicales libres pueden producir la muerte de las células del cerebro, las neuronas, provocando enfermedades neurodegenerativas (enfermedades ligadas a la destrucción de las células nerviosas) como por ejemplo;
El Parkinson, que provoca temblores, ya que el cerebro no es capaz de controlar bien las extremidades.

Cuantos más mayores nos hacemos, más intensa se vuelve la acción de los radicales libres, haciendo aún más necesario el consumo de antioxidantes en nuestra alimentación.

En cualquier caso, la cuestión es saber de qué forma se deben consumir las verduras para obtener un aporte mayor de antioxidantes.

Como puedes imaginar, contienen su nivel máximo de antioxidantes en el momento en el que están maduras y se recolectan. Pero muy pocos tenemos la oportunidad de alimentarnos directamente de un huerto en todas las estaciones del año. Y de todas maneras, muchas verduras no pueden tomarse crudas (berenjenas, judías verdes, coles de Bruselas…).

Por ello también es importante tener en cuenta el efecto de la cocción sobre los antioxidantes.

La siguiente información procede de un gran estudio publicado en 2009 en la revista “Food Research Internacional”, en el que tres investigadoras españolas de la Universidad de Murcia examinaron 24 verduras de consumo habitual según los procesos que seguían en la vida real del consumidor: frescas y conservadas en la nevera a 4ºC; congeladas a -20ºC, y, por último, guardadas en botes de conserva durante un periodo de 18 meses.

Las verduras objeto del estudio son las que se suelen encontrar en el supermercado, como alcachofas, espárragos, alubias, remolacha, brócoli, coles de Bruselas, zanahorias, coliflor, apio, pepinos, berenjenas, escarola, ajo, judías verdes, puerro, lechuga, maíz, cebollas, guisantes, rábano, espinacas, acelgas, calabacín y pimiento (sin precisar el color).
Se echa de menos en el estudio a un gran ausente: el tomate.

Nota para eruditos: aunque en Botánica las verduras y las hortalizas son dos grupos distintos, en Alimentación todo se considera verduras, por lo que así aparecen nombradas en el estudio.



Frescas, la mejor opción
Cuando están frescas, todas las verduras tienen muy buenos antioxidantes. No obstante, se pueden distinguir tres grupos:

En primer lugar, las que tienen un gran poder de inhibición de los radicales libres, superior al 75%. Son la remolacha, las espinacas, las acelgas, las alubias y las alcachofas, o dicho de otra manera, las de color oscuro, que lo son debido a las partículas de color que contienen, que por lo general son antioxidantes.

A continuación se encuentra el grueso del grupo, con un poder de inhibición de los radicales libres comprendido entre el 50 y el 75%. Se trata del ajo, la escarola, las coles de Bruselas, los guisantes, el maíz, el brócoli, el calabacín, la berenjena, las zanahorias, las cebollas, los espárragos, la lechuga, el apio, los pepinos, las judías verdes y el rábano.

Por último, el tercer grupo tiene un poder antioxidante más débil, comprendido entre el 25 y el 50%. Se trata de la coliflor, el puerro y el pimiento.

Pero el fin de este estudio consistía en comparar lo que ocurre una vez que las hemos comprado y las guardamos en casa.
A algunas verduras no les afecta el modo de conservación
El primer descubrimiento, asombroso, es que a algunas verduras no les afecta la forma de conservación.
Por eso, aunque las guarde en la nevera, o congeladas o las consuma en conserva, siempre van a tener el mismo poder antioxidante.
Se trata de las alcachofas, los pepinos, la escarola, las berenjenas, las cebollas, los calabacines, el rábano, los pimientos y, curiosamente, la lechuga, la cual todavía no he visto ni en bote de conserva ni congelada. 

¿Qué ocurre en la nevera?
Esta forma de conservación es eficaz, pero únicamente para un día, ya que las verduras sólo pierden de esta manera entre un 0,3 y un 0,8% de su capacidad antioxidante, a excepción -y es un dato importante- de los pepinos y los calabacines, que pierden entre el 24 y el 34% de su capacidad antioxidante desde el primer día.
Después de 7 días en la nevera, algunas verduras como el brócoli, las coles de Bruselas y los puerros han perdido entre el 30 y el 40% de su acción antioxidante.

Las verduras congeladas
Tras estar congelado únicamente un día, el brócoli pierde el 15,1% de sus propiedades antioxidantes, las acelgas el 20%, las judías verdes el 23% y los guisantes el 26%.

Después de 8 meses congelados, los espárragos han perdido el 40% de su actividad antioxidante, el brócoli el 48%, las coles de Bruselas el 31%, las espinacas el 21% y el ajo el 19%.

Queda demostrado entonces que congelar no resulta tan bueno para salvaguardar las propiedades nutritivas de las verduras como se pensaba desde hace tiempo. Y que incluso estando en el congelador es importante no tardar en consumirlas.
 

Las conservas
Aunque los fabricantes añadan a menudo antioxidantes como la vitamina C (ácido ascórbico) y el ácido cítrico para mejorar su conservación, algunas verduras, como el apio, pierden hasta el 100% de su capacidad antioxidante cuando se guardan en conserva. La remolacha pierde el 64%, los guisantes el 46%, las espinacas el 32%, las acelgas y las alubias el 29%, los espárragos el 25% y las judías verdes el 13%. El ajo pierde el 60%.

Por consiguiente, en conserva es la peor forma de consumir verduras (al menos en cuanto a lo que se refiere a sus propiedades antioxidantes). Y da lo mismo que estén en conserva 1 día que 18 meses, porque todo el poder antioxidante que tenían que perder lo pierden desde el primer momento…





 







Fuentes
(1) “Vegetables antioxydant losses during industrial processing and refrigerated storage” (Pérdida de antioxidantes en las verduras durante el proceso industrial y el refrigerado). Antonia Murcia, Antonia Ma Jiménez, Magdalena Martínez-Tomé “Food Research Internacional” Volumen 42, Número 8, octubre 2009, págs.1046-105

miércoles, 14 de agosto de 2013

POTENCIA LA ENERGIA SEXUAL



Es natural que el deseo sexual fluctúe en diferentes momentos de nuestra vida. La fatiga, el estrés, las responsabilidades o la enfermedad son factores que provocan la pérdida de la libido.
Si esto es algo temporal, no hay por qué preocuparse, pero si persiste puede dar lugar a malestares en la pareja e incluso destruir la relación.


Desde la antigüedad se conoce que ciertas propiedades de algunos alimentos que tienen efectos “afrodisíacos” en nuestro organismo, modificando los niveles de hormonas sexuales y que en su conjunto trabajan en nuestro cuerpo incrementando la energía sexual.
Estos alimentos influyen sobre los órganos genitales, ya que son capaces de activar el flujo sanguíneo y mejorar el ánimo de las personas aumentando el deseo sexual.


El Polen como excelente fuente de nutrientes para aumentar la energía sexual, ya que posee carbohidratos, aminoácidos, vitaminas B, A, C y E y minerales para el desempeño físico, tales como potasio, calcio, hierro y magnesio.


La miel , nutriente natural que proporciona energía y vitalidad en general, pero además contiene boro, mineral que ayuda a aumentar los niveles de testosterona, hormona directamente relacionada con el deseo.

Avena. Trabaja como relajante del sistema nervioso, pero a su vez es un gran Energizante del organismo, ideal para aumentar la energía sexual.

Aparte de estos alimentos  con características afrodisiacas , también  existen suplementos dietarios que nos ayudan a   conseguir esa energía y vitalidad necesarias para desarrollar una sexualidad saludable.
No solo son efectivos a largo plazo, sino que no disponen de acciones adversas y colaboran a la salud general como el cuidado de las arterias, la protección renal y del hígado, muchas veces, los motores de las deficiencias de deseo a nivel físico. 

Ginkgo biloba: Planta muy conocida. Actúa impidiendo que se obstruyan los vasos sanguíneos, proporcionando con ello una buena irrigación en el cerebro, las extremidades y los genitales. La erección del pene se produce al llenarse sus cavidades con la presión de la sangre que llega a la zona, si no hay un buen flujo sanguíneo debido a la obstrucción de venas o arterias la erección no tendrá la consistencia necesaria para la penetración. El Gingko Biloba permite que la sangre fluya libremente, beneficiando y potenciando la erección.

Guaraná: Un destacado energizante dado que contiene fitoquímicos tales como las saponinas y los taninos. Es una fuente natural de cafeína.

Damiana: Planta proveniente de la zona del Amazonas. Afrodisíaca y tónica, La Damiana actúa de manera rápida y efectiva sobre los centros nerviosos, con una acción tónica general estimulando particularmente los órganos sexuales. Su principal indicación es la impotencia masculina pero actúa de una manera muy eficaz también en la falta de deseo y el desinterés sexual en ambos sexos, Su efecto afrodisíaco es rápido, potente y seguro.


Ginseng coreano: El Ginseng posee ginsenósidos, sustancias estimulantes que producen en el organismo los mismos efectos que la testosterona y se sabe que la testosterona es la hormona necesaria para incentivar el deseo sexual. La disminución de los niveles de testosterona produce pérdida de la libido y falta de excitación.El ginseng proporciona las sustancias necesarias para ayudar en estas situaciones. Si bien la testosterona es la principal hormona masculina, también está en el organismo de las mujeres y aunque sea en pequeñas proporciones es necesaria para el impulso sexual. Otras de las propiedades del ginseng son: proporcionar energía, vitalidad, mejorar la depresión, el estrés y la fatiga.

Maca: la raíz de Maca es un alimento de alto valor nutricional y biológico, ya que su variada composición química tiene proteínas, grasas, glúcidos, calcio, celulosa, almidones, fósforo, yodo, hierro, complejo de vitaminas B y vitamina C. Su efecto sobre los niveles de testosterona mejora el rendimiento y resistencia sexual en hombres o mujeres.

Arginina: Este aminoácido está relacionado con las funciones eréctiles. La L-Arginina interviene en la primera fase de la respuesta eréctil, en donde por medio de la acción de la enzima óxido-sintetasa, se convierte en óxido nítrico, un gas vasodilatador que producirá el comienzo del proceso de vasodilatación en los cuerpos cavernosos del pene, por lo que aumenta la capacidad eréctil.

En combinación de una dieta de calidad, puede también ayudar a aumentar la producción de esperma. La arginina puede usarse además en crema o gel para aumentar la excitación, y erección del clítoris, favoreciendo el orgasmo en mujeres que tienen más dificultad en tenerlos.