¿Quién no ha experimentado una mejora del ánimo tras degustar un delicioso bocado o, por el contrario, una sensación de apatía tras zamparse una hamburguesa con sus patatas fritas y refresco de tamaño gigante? Muchas de las personas que acuden a mi gabinete me preguntan si es posible que la alimentación que tengamos repercute en el estado de ánimo. Mi respuesta es siempre rotunda: Sí . Un clásico ejemplo, y es el caso en el que se va a centrar la presente publicación, es el ácido graso omega 3 . De hecho, es posible que una porción extra de pescado disminuya incluso el riesgo de padecer enfermedades mentales. Y esta, es la secreta propiedad del omega 3 . Secreta por no ser muy conocida, no por no estar estudiada y contrastada científicamente. En 2010 se hizo en la Universidad de Linköping un experimento: Durante un mes, 18 voluntarios, debían ingerir cómida rápida en grandes cantidades y debían realizar el mínimo ejercicio físico posible. El resultado fue que todos los ...
La persona como un Todo