El consumo de analgésicos, a menos que no sea absolutamente necesario en condiciones de dolor extremo, es un acto de supresión y destrucción de la inteligencia curativa del organismo. Cuando está enfermo, el cuerpo puede requerir señales de dolor para provocar la respuesta inmunológica apropiada con vistas a eliminar las toxinas de una zona del cuerpo concreta y evitar que el individuo siga causándose daño. El dolor no es una enfermedad y, por tanto, no debe ser tratado como tal . El dolor es la respuesta natural del organismo a la congestión y su posterior deshidratación o malnutrición de las células y los tejidos. En la mayoría de los casos se produce dolor cuando una de las hormonas de <<primeros auxilios>> del cerebro, llamada histamina, se segrega en grandes cantidades y pasa por los nervios del dolor que se hallan cerca de una zona congestionada. La repentina supresión del dolor es como cortar los cables de la alarma que protege una casa: Cuando en...
La persona como un Todo